Gestación y Aborto

GESTACIÓN

 

Instante de la Concepción:

La ciencia confirma la existencia de la vida. Certezas científicas:

Desde el momento mismo de la fecundación, desde el instante en que a la célula femenina le llega toda la información que se contiene en el espermatozoide, existe un ser humano.

Profesor Jeròme Lejeune. Catedrático de Genética de la Sorbona.

La ciencia y el sentido común prueban que la vida humana comienza en el acto de la concepción y que en este mismo momento están presentes en potencia todas las propiedades biológicas y genéticas del ser humano.

Consejo de Europa (Resolución nº 4.376).

 

Día 1 :

Inmediatamente después de la fecundación comienza el desa-rrollo celular.  Ya hay vida huma-na.

Incluso antes de la implantación, el sexo de la nueva criatura puede ya determinarse y tiene ya los 46 cromosomas del código genético que programan y dirigen el desarrollo de la nueva vida humana.

 

 

Día 4 :

Las células comienzan a dife-renciarse. Dice textualmente el doctor Nilsson: "Cuanto más sa-bemos acerca de este maravilloso mecanismo, más asombrosa aparece la concepción humana, así como todas las extraordinarias funciones del cuerpo de la madre orientadas a este propósito".

 

 

 

Día 8 (Primera Semana) :

La nueva vida ya está compuesta por cientos de células y ha desa-rrollado una hormona protectora que evita el rechazo de la nueva criatura por parte del cuerpo de la madre (su necesidad es signo de que son dos individuos diferen-tes).

 

 

 

 

Días 17 a 20

(Primera y segunda Semana) :

Día 17 (Semana dos): A los 17 días el hígado de la nueva vida ha desarrollado sus propias células sanguíneas, la placenta es parte de la nueva vida y no de la madre. Todos los órganos se están formando : el cerebro, los riñones, los huesos...

Día 18: A los 18 días ya se pueden apreciar las contracciones del músculo del corazón. Día 19: Ya a los 19 días comienza a percibirse el desarrollo de los ojos. Día 20 (Semana tres): A los 20 días aparece la base completa del sistema nervioso.

 

 

Días 28 a 30, Primer mes:

En el pequeñísimo ser humano, ya han están desarrollándose los ojos, la médula espinal, el sistema nervioso, los pulmones, el estómago y los intestinos.

El incipiente corazón que ha comenzado a latir a los 18 días, ahora bombea la sangre con más seguridad.

Es ahora cuando la madre sospecha su presencia porque no ha tenido la menstruación.

Día 30: La sangre fluye con regularidad por el sistema vascular. Comienza a ser visible el desarrollo de las orejas y de la nariz.

 

 

 

Días 35 a 40 (Quinta semana):

Día 35: En sus ojos se distingue la retina, el cristalino y los párpados.

Poco a poco las orejas y la nariz van adquiriendo forma.

Día 40: La energía del corazón alcanza casi el 20 % de la de un adulto.

Ya se puede hacer un electro-cardiograma.

Días 42 y 43 (Sexta semana):

A los 42 días se completa el esqueleto y aparecen los reflejos.

Los órganos genitales están bien diferenciados.

En las manos y los pies empiezan a distinguirse los dedos.

Día 43 : A los 43 días su cerebro ya da señales de actividad eléctrica, evidencia absoluta de que el sistema nervioso empieza a funcionar coordinadamente.

Ya es posible registrar sus ondas cerebrales en un electroencefa-lograma.

Día 49 (Seis semanas y media):

Los labios se entreabren, hace pequeñas muecas y de vez en cuando saca la lengua; Si le hicieran cosquillas, las sentiría.

El cerebro ya está completo.

Los dedos se van alargando y las huellas digitales de los pies han quedado fijadas para siempre.

Se le pueden distinguir perfecta-mente orejas y nariz.

 

 

Ocho semanas:

En esta etapa, el bebé puede formar un puño, tener hipo, chuparse el pulgar, dormir y despertarse. Todos los sistemas del cuerpo están ya funcionando.

Día 60: Han terminado los dos meses más importantes de su vida. Mide alrededor de cuatro centímetros y pesa unos cuatro gramos.

El desarrollo futuro de esta vida consiste únicamente en un refinamiento de elementos y un aumento de tamaño, hasta, aproximadamente, la ventena de años de edad.

 

 

Días 63 a 70 (Novena semana):

Todos sus órganos funcionan.

Músculos y nervios van sincro-nizados.

Mueve los brazos y las piernas.

Da volteretas y nada en el líquido amniótico.

Puede agarrarse un cabello.

Si le pinchan, siente el dolor.

Oye ruidos y los recuerda.

 

Diez semanas:

Su formación es muy completa.

"Envuelto en el líquido amniótico parece nadar en una cápsula espacial".

¡Impresionante!.

 

 

Día 71-90

(Semanas once y doce):

Respira y exhala el fluido amniótico. Aparecen las uñas.

Se despierta cuando su madre se despierta. Duerme cuando ella duerme.

Está tranquila cuando ella está serena.

Siente que ha estado preocupada por él, con esa vaga sensación de ansiedad tan frecuente en los primeros meses de embarazo.

Es el miedo a lo "desconocido", la responsabilidad de ser portadora de una vida humana.

 

 

Cuatro meses:

Los órganos genitales se aprecian con toda claridad.

Abre y cierra las manos.

Da patadas y gira sobre si mismo. (Aunque aún no lo siente la madre)

Semana dieciocho (Cuatro meses y medio)

Ya funcionan las cuerdas vocales; puede llorar.

18 semanas:

Viendo la fotografía donde se pueden apreciar todas las características humanas ¿se sostiene la siguiente frase frecuentemente repetida por los abortistas?:

"Con menos de cuatro meses no se puede afirmar que lo que va a nacer sea un ser humano y no otro ser".

 

 

Cinco meses:

Aparece el pelo de su cabeza.

En esta fotografía podemos apreciar perfectamente las huellas dactilares, que lleva impresas desde las 7-8 semanas de vida y que le servirán para identificarse entre millones de personas.

 

Ocho meses:

Cumple 266 días.

Sale del seno materno y continúa su desarrollo.

Ha venido desarrollándose separadamente de su madre, con una provisión de sangre individual. La vida del niño, no es la vida de la madre, sino una vida distinta e individual.

 

 

Nueve meses:

No son tantas las diferencias dentro y fuera del claustro materno.

Tengo ya nueve meses…

¡Qué bello es vivir!

 

ABORTO PROVOCADO

Ésta, es una madre que abortó a su bebé.

Y ésta, una que dejó nacer al suyo.